Nueva versión de mi página "Patéticos Amaneceres"
Estos poemas los escribí entre los años 2000 y 2005. No están unidos temáticamente, son poemas dispersos, simples lagunas de introspección sin mayores pretensiones. Lo une un método quizá, una búsqueda común. Pero nada más.
No son, pues, más que testimonios. Son la historia fragmentada de un proceso. Una historia balbuceada por el condenado, casi una confesión. Un juicio en que el Inquisidor impuso sus penas apenas comenzada: gran parte del proceso es tan sólo un simulacro.
Las audiencias nocturnas (inútil lugar de la defensa) se prolongan por años. El martillo de cierre es un rayo de luz, dónde los amaneceres atestiguan el fracaso.
Una falsa oscuridad atraviesa estos trece poemas. Desnudarse es un acto de valentía doloroso y siniestro. Volcar la mirada hacia el horror de los absurdos, de miserias y torpezas, aquello en lo que precisamente no deseamos reparar. Por eso quizá la noche, donde la vergüenza cede. Pero cuando comienza un nuevo día......