(Escuchando el disco “The Sullen Sulcus” de la banda irlandesa Mourning Beloveth)
La búsqueda de lo Absoluto está destinada al fracaso. Como presintiendo la caída final, la expulsión del paraíso de los sueños, la anticipación del dolor empieza a hacer mella en sus náufragos. Y ante el declive final la solitaria muerte de lo vano se acompaña de los acordes negros del exilio. Luego, otra vez el precipicio y el ineluctable suicidio.
El desconsuelo es capaz incluso de volcarnos éticamente hacía su consagración. El consuelo puede volverse nuestra única regla válida y ante él somos capaces de vergonzosas abdicaciones. La mas terrible: la de la náusea del navegante inexperto, del marino de los ángulos torcidos y las brújulas quebradas, con un astrolabio sonriente esperando no orientar.
lunes, 9 de mayo de 2005
El arte de la frustración
viernes, 4 de febrero de 2005
Un breve nirvana
Estoy convencido de que si uno es capaz de repetir un rito consistente en frecuentar un mismo lugar, evocar unas mismas sensaciones y a través de ellas unirse a un momento anterior, se puede romper el tiempo. Porque ese momento no es sólo ése, sino el anterior, y el que vendrá, unidos por un punto: mi sensación y yo. Si nada más soy ese momento, sin otra circunstancia que el espacio físico y mi corporeidad y emocionalidad enlazados, pierde sentido toda percepción de cambio, de deterioro, de abandono. En ese segundo climático se es simplemente: no sólo un recuerdo, no sólo un presente, no sólo un presagio, sino todo a la vez. Es la nada desbordando las horas, el frío, la materialidad. La materia (mi cuerpo, el lugar, la sensación) es el medio para alcanzar ese punto. Ya logrado, también son inundados por la nada. Esa nada es la plenitud. Un breve nirvana.
martes, 18 de enero de 2005
Hoy no quiero estar conmigo
"Oh, Dios del Desconsuelo, soy tu voz en estas tierras. Color, fulgor de tempestades en irrisorios desencuentros que ahogan su dulzor en las tibia saliva de un amor. Ella, la tierna llaga que pervierte mi sonrisa, se acurruca en el altar, y mis manos indignas la acarician y atormentan. Ella, como un tambor clamando el desvelo de un demonio escondido, toca a mi puerta y rie para verme llorar. Sus senos apuntan a mi cuerpo, sus ojos a mis labios y sus pies a los míos. Estoy muerto ¿ de estos huesos podré armar algún hombre? ¿ de esta carne verde podré moldear un corazón? Necesito serlo, hoy, por un instante, y olvidarme. Hoy no quiero estar conmigo. Deseo perderme en sus heridas, en sus lánguidas columnas que me elevarán nuevamente a ti, en medio de plegarias tejidas de gemidos, sangre y abandono"
martes, 14 de diciembre de 2004
Daemon Meridianus
Este weblog no se para que realmente lo hice. Ya tengo otro, pero en aquel estoy dedicándome a rescatar artículos interesantes que he ido encontrando en internet sobre temas de mi interés. En este quiero poner el resto, cualquier cosa que se me venga a la mente, en especial referencia a bandas musicales que me gustan u otras cosas que se me ocurran.
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