Bajo el árbol negro
Aferrado a la última palabra
Muere el apensionado.
Cuando la lluvia cesa no lo abandona su humedad.
Los días siempre perecen para él destronados por las sombras.
En su corazón, el despojo olvidado de un santuario funesto
Anida aún el eco del postrer rezo
Aquél fraguado en el beso que arrancó
A mordisco de su efigie masacrada.
Las vestales paseaban ardientes por su miserable palacio
Los cisnes danzaban impávidos en charcos de sangre
La noche sembraban las cúpulas de miradas divinas
A las que tributaban campanadas y gritos de odio y amor.
Pero aquél día en que su quebranto inundó aquellos salones
Erigió estatuas de hielo y espanto
No hubo fiesta que capaz de sofocarla.
Por primera vez divisó el sol en la ventana más lejana
Las nubes adquirieron extraños rostros
El atardecer era insoportablemente agónico
Más rojo y sufriente que el cristo que coronaba su espada.
El último paseo al borde de las lágrimas
Lo llevó a aquél árbol
Donde pronunciaría aquella palabra moribunda
Perdida en la encrucijada de su boca.
Bajo el podrido ramaje
Esperaba aquella línea de los astros
En que tras callar
Nadie, ni siquiera Dios
Podría socórrelo.
miércoles, 13 de junio de 2007
El apensionado
sábado, 19 de mayo de 2007
Viaustralis
Al borde del colapso
Una puerta se abre
La mano se extiende, incrédula
Una princesa muerta la toma
No hay calabozo
Que libere al cuerpo desgastado
A su mirada maltrecha
A las marcas de sus lágrimas resecas
Aún así cae la aurora
Que espanta las sombras
En la mazmorra rebrotan las heridas
Cuya savia dolorosa nos lastima y estremece
Entonces resucitan las cruces
Todavía cubiertas de hojas
Cobijando aves negras que aguardan la noche
Sus ramas ya apuntan al Padre
Sobre los montes de nuestras manos horadadas
Un camino hacia el sur
Nos liga al duro origen
Lamiendo las llagas, esquivando la lluvia
Dibujándose en el barro, bebiendo de ríos oscuros
A las que nos ata su ineluctable tristeza
La esperada bruma es prueba del destino
Su raíz hurga por la flor
Al otro lado del mundo
Abriendo la tierra, delineando los surcos
hechos de estrellas y selvas
El bosque emerge en la ciudad
La lluvia corre limpia entre las lápidas
Las montañas por fin asoman al final de la calle
La mano se cierra
Pero la princesa se fuga
Sólo con nuestras viejas cadenas.
domingo, 22 de abril de 2007
Al pie de mi cadalso
Al pie de mi cadalso
la mandrágora ya brota.
Su lamento de sol patibulario
amanece a media noche
a raíz de su dolor y mi semilla
calor y luz de los entierros
flor mortal y blasfemada.
Arrinconada contra llamas
en la hoguera que abrasa mis entrañas
la voz de su mirada me susurra un epitafio
que algún día esculpirá sobre mis huesos.
Amo el sabor de su lamento
fúnebre pétalo arrancado de mi tallo,
cardo azul, rojo y muerte
cariño que castiga aún mi celda
que desgaja los días
que azota mi rostro
rompe el sello del camino
por donde peregrinan mil fantasmas
y a cuya vera mi cadáver aguarda
ya maduro
la Luna de la Cosecha.
La cicatriz sanguínea de su fruto
no ha dejado de alumbrar
su signo está marcado en el espejo
que ya fue roto, ¡que ya fue roto!
Ya no me espera bajo tierra
el vil consuelo de su savia
el aroma extinto de su polen:
ya no soy el Ahorcado
soy sólo cenizas y una negra calavera
sobre la que ella ahora baila
la amarga danza de los magos.
sábado, 7 de abril de 2007
Ningún ser humano...
Otro cuento que escribí hace años atrás.
Nunca había pensado que mirar a la gente desde arriba de un árbol podía tener algo de interesante. Ver sus gestos, escucharlos conversar, verlos caminando de un lado para otro con sus rostros a veces angustiados, a veces alegres, las más indiferentes. Todo eso se logra desde arriba y con la ventaja que no me pueden distinguir en el nutrido ramaje.
Y las voces agitadas y los comentarios temerosos son los que más se han oído este último tiempo, arriba de los árboles y en todos los rincones de la ciudad. No es para menos considerando la serie de terribles muertes que se han sucedido, todas atribuidas al "Chacal". Miedo por cierto alimentado por toda la parafernalia mediática. Los despachos en directo en la televisión, las miles de teorías que se inventan para explicar estos crímenes, las que hay para todos los gustos, desde las aterrizadas hasta las más desatinadas, hablando de seres del espacio y otras estupideces. Ya deben haber hasta páginas web dedicadas a elucubrar todas serie de explicaciones fantásticas sobre el origen del "come cerebros".
Yo lo he visto y puedo afirmar con toda seguridad que no se trata de ninguno de esos seres que los medios y la gente ha señalado como el asesino. El otro día venía de noche en dirección a mi casa por una calle bastante oscura. No se veía a nadie más caminando por ella. Venía fumando tranquilamente cuando de pronto se oyó un ruido al otro lado de la calle. Seguí andando, un poco nervioso pensando en las historias sobre el "come cerebros" y sus correrías por la ciudad. Cuando llegué a una esquina me pareció escuchar un fuerte crujido como de ramas quebrándose. "Debe ser el viento" pensé. Unos pasos más y el ruido se hizo insoportable. Definitivamente había algo en la copa de los árboles al otro lado de la calle y parecía deslizarse a través de ellos. Con un terror inmenso eché a correr cuadras y cuadras y las malditas ramas seguían su demoníaco crujido.
Lo peor pasó cuando tropecé torpemente con una piedra. Caí de bruces sobre la tierra y estuve inconsciente algunos segundos. Al despertarme, de pié junto a mí estaba un sujeto de ropas harapientas y aspecto nauseabundo. La luz tenue de la luna lo convertía en una gran sombra que se proyectaba sobre mí. Al intentar pararme, el sujeto dejó su quietud para abalanzarse como una fiera. Rasguñaba, gruñía, me mordía, y lo peor, de su boca chorreaba un líquido espeso que me quemaba la piel y penetraba hasta la carne. Y que decir de su maldito ojo que clavado en su rostro parecía atravesarme el cerebro.
La lucha fue intensa. Pese a mis esfuerzos la bestia logró dominarme y hubo momentos en que no me quedaban fuerzas. Pero la suerte estuvo de mi parte porque cuando el animal quería morderme el rostro tome un palo que encontré en el suelo y lo golpee con toda brutalidad. El primer garrotazo no lo mató pero lo dejó mareado, lo suficiente como para permitir levantarme y golpearlo más fuerte. Le reventé la cabeza.
De pie junto al cuerpo, respiré profundamente el aire enrarecido de esa noche tratando de recuperar mis fuerzas. Estaba extasiado, había vencido al monstruo. Pero no tarde en percatarme de lo falso de mi victoria. A medida que me recuperaba, iba sintiendo cada una de las heridas en mi cuerpo y la sangre brotando por todas partes. Había perdido mi oreja izquierda, mis manos y brazos tenían desgarramientos que en ciertos parte dejaban al descubierto los huesos. La sustancia que salió de la boca de la bestia me había desfigurado el rostro, la piel se había vuelto escamosa y pedazos colgaban de ella.
Con rabia, con tremenda ira miré el cadáver tirado en el suelo y lo golpee una y otra vez. Y mi cólera aumentó al ver su maldito ojo que aún permanecía abierto. Lo descuarticé.
Cansado y con un sentimiento terrible de desconsuelo y amargura, me acerqué al cadáver y sin pensarlo le devoré los sesos. No sentía nada, no era yo el que actuaba, era ese inmenso ojo el que me llamaba.
Mirando a la gente pasan rápidas las horas. El viento que sacude las ramas me dice que hoy es la última noche. No aguanto a que llegue de una vez. Por fin podré bajar de los árboles y acabará este suplicio. No soporto esta vida. Prefiero morir de una vez. Porque pese a este ojo monstruoso que llevo incrustado en mi rostro, aún soy un ser humano ¡Y ningún ser humano se merece esto!
lunes, 2 de abril de 2007
Paradoja
Uno de los primeros relatos que escribí, hace ya varios años.
Ahí está el maldito. Ahí está, como siempre, escribiendo en su escritorio sus pequeñas historias para venderlas a sus congéneres. Ahí está la espuria criatura que ha sido capaz de remover las cenizas para lograr sus míseras ventajas humanas. Escribe ensimismado sin siquiera vislumbrar lo profundo de la herida que ha abierto. Con sus libros, parece un niño jugando a ser adulto. No me explico como este insignificante ser fue capaz de romper la quietud. Miles de años se han abierto de repente a los ojos del pasado y todo por esto, este miserable gusano. No se como me molesté en venir aquí, a verlo, a presenciar tan increíble paradoja. El sueño que creía eterno ha finalizado. Yo, yo que luché por lograr mi encierro, que mutilé tantas vidas en nombre de Ethaí y que destruí de la manera más despiadada. Aun así, logre dominar mi sed de sacrificios y busque ayuda en los hombres para detener la matanza. Confié en ellos. Sus invocaciones constantes han logrado mantenerme en la profundidad de las montañas mas inhóspitas del planeta. Pero todo ha caído, todos estos milenios no han servido para nada. La dedicación de miles de hombres ha sido en vano. Las generaciones que han logrado mantener firme el sello de Kerkan fueron inmoladas inútilmente. He vuelto, a muy pesar mío he vuelto.
¡Y que increíble!. Esto que tengo frente a mi ha decidido la destrucción de su propia raza, ha decidido el final de esta era. Sé que esta quietud que me embarga no durará mucho porque mi hermano pronto despertará. Desde que compartimos el mismo cuerpo la desgracia ha reinado la Tierra. Desde que en la lejana época del Imperio de Zethu la magia de las Sombras nos golpeó con esta maldición no ha habido paz. Mi hermano es el ser más terrible de los nacidos en la era pre humana. Su ira ha hecho desaparecer civilizaciones enteras y su culto ha sacrificado muchos inocentes. Y lo peor, es mas fuerte que yo.
Es imposible, ahí está el parásito que rompió el sello de nuestra celda, ahí está el infame que abrió el sarcófago maldito. Su afán de adentrarse en nuestras montañas lo ha hecho el descubridor del gran secreto que ahora quiere revelar, sin reparar que aquellas tumbas encerraban más que unas viejas tablillas. Y está frente a mí, traduciendo a su primitivo dialecto lo que se le antoja una maravillosa leyenda. ¡Qué desgraciado destino!
¡Ja!. Y que cara pone este humano. Se dio vuelta y me ha visto. ¡No aguanto mas , esto es demasiado! Su rostro es el de una rata, sus gestos son bastardos, es un bastardo. ¡Aaaaahh! Jamás atravesó por su cabeza, que ahora tengo sangrante entre mis garras, un pensamiento superior al de su diminuta existencia. ¡Aaahhhh! ¡No se porque he venido aquí, por qué empezaré aquí!
domingo, 11 de marzo de 2007
Patéticos Amaneceres
Aún no hemos sido derrotados
Ni por la estepa que infinita
Prolongaba las cavilaciones terribles
Hasta arder en las llagas del alba
Ni por la horrible belleza del martillo ensangrentado
Que claveteó la cruz hasta punzar la oscuridad.
Una pesadilla germina en las gargantas
Con sus ramas no humanas que
Velan el escondite de nuestras maldiciones.
Ahorcados junto al fuego crepuscular
Yacen expoliados los hijos de las viejas insignias
Patético testimonio del odio prematuro
Del despojo de las máscaras y su cremación
De los látigos y puñales de plata
Que invocaban con caricias hirientes
Al más dulce héroe de los muertos:
El calor era el fruto prohibido
Los gusanos las pasiones entregadas
Nuestra pudrición de antiguos mendicantes
Que palidecía junto a la alambrada
Que separaba el abismo
Del obsceno dolor de nuestros labios mordidos.
miércoles, 7 de febrero de 2007
Hope
Cuando se me ocurrió crear este blog pensé dedicarlo, entre otras cosas, a comentar la música de mi agrado. Con el tiempo esto se ha vuelto un basurero lleno de ideas absurdas, lloriqueos varios, desvarios, etc. Si embargo, quiero volver en este post a esa idea original a propósito del lanzamiento justo el día de hoy del nuevo disco de la banda finlandesa Swallow the Sun llamado simplemente “Hope” (esperanza).
Swallow the Sun es conocida dentro de la escena metal por practicar una doom metal con permanentes teclados atmosféricos, fuertemente emocional y depresivo. Este es su tercer LP, después de los excelentes “The Morning Never Came” (2003) y “Ghosts of Loss” (2005) y el primero bajo el sello Spinefarm, tras dejar el sello finés especializado en doom Firebox Records, que compartían, entre otros, con los chilenos de Mar de Grises.
Las canciones escarban en el oscuro estilo desarrollado en sus discos anteriores, alternando voces guturales y voces limpias, en un juego seguido por algunas bandas doom death (Mourning Beloveth, Whispering Gallery, etc.)
El disco comienza con el tema “Hope” que nos introduce de golpe en la fuerza característica de la banda para luego dar lugar a la melodía y la voz clara de Mikko Kotamäki, que pronto tornara en un gruñido desesperado mientras los riffs alcanzan nuevamente la potencia, tormenta que cesará en un ciclo reproducido en las demás canciones. Le seguirán “These Hours of Despair”, un tema muy potente donde la voz demoníaca se acompaña de unas guitarras rabiosas y un teclado que en ciertos pasajes alcanzan gran protagonismo, en ese claroscuro tan frecuente en las bandas del estilo. Continúa con el hermoso tema “The Justice Of Suffering” en la que encontramos la voz inconfundible de los míticos Katatonia, Jonas Renkse. “Don't Fall Asleep (Horror Pt. 2)”, otro buen tema con un comienzo que no sé por qué me recuerda algo a Opeth (del Damnation) cuyo video circula desde hace algún tiempo Internet (pueden verlo más abajo). Les siguen “Too Cold For Tears”, lento y emocionante canción, la más extensa del disco; “The Empty Skies”, quizá el tema más flojo del album; “No Light, No Hope”, otro buen tema para cerrar con “Doomed To Walk The Earth”, en la que es más patente una voz femenina que secunda los growls y las guitarras. En la edición digipack (y la promo, que es la que escuché) se incluye además un bonustrack denominado “These Low Lands” que es un cover del tema “Alavilla Mailla” de la banda heavy finesa Timo Rautiainen & Trio Niskalaukaus. En general, un buen disco dentro de su género, en que la banda ahonda en los tópicos ya visitados en sus anteriores discos.
Tracklist:
1. Hope 07:53
2. These Hours of Despair 05:58
3. The Justice of Suffering 06:26
4. Don't Fall Asleep (Horror Pt. 2) 07:41
5. Too Cold For Tears 09:16
6. The Empty Skies 07:17
7. No Light, No Hope 04:42
8. Doomed to Walk the Earth 08:30
9. These Low Lands* (Timo Rautiainen & Trio Niskalaukaus Cover) 05:53
Mas información en la web:
Página Oficial de Swallow the Sun
Página Oficial del nuevo disco (en la que hay canciones para descargar)
Páginas con información acerca de la banda:
Metal-Archives.com
Bnrmetal.com
Doom-metal.com
Comentarios sobre el nuevo disco:
RockTotal.com
The Metal Observer (en inglés)
Metal Storm (en inglés)
miércoles, 10 de enero de 2007
¿Por qué no el silencio?
El silencio ha servido muchas veces (incluso hasta el cliché) para representar la imposilibilidad de la palabra, para señalar aquel punto del camino en que el lenguaje y la experiencia se separan irremediablemente. El nos revela impotentes, nada es capaz de remediar el aislamiento insalvable a que nos somete, esa división mortal que nos hace esencialmente seres solitarios.
Somos hijos del abandono. Porque las palabras no son bastantes, su realidad, la única posible de vivir en comunión, no es más que un espejismo. Estamos solos y persistir en el deseo del otro es un absurdo que, sin embargo, debemos vivir y defender.
Cabe preguntarse ¿por qué no el silencio? ¿por que insistir en callar con palabras aquello que no se apaga sino con la muerte?
El silencio nos conmina a no decir nada más, a mirar nuestros gestos y encontrar en su inutilidad aquella belleza tan propia de las ofrendas y sacrificios. Es entender que con palabras nada se cura, tan solo se adormece.
El mito dice que Dios creo el mundo a través de las palabras. ¿Por qué no el silencio? Quizá no haya mejor sustituto de la muerte para huir de él.
jueves, 30 de noviembre de 2006
Creación, dulce epitafio
Hay pocas formas de superar el estancamiento que supone vivir en la desadaptación, en el dolor o la neurosis. La alienación es el signo de los tiempos pero, como toda experiencia, también es una posibilidad. Divisarla a simple vista no es fácil. En la decadencia diaria, muchos terminamos aferrándonos a lo primero que lanzan las circunstancias para lograr la salvación. A veces a recursos espurios: hay quienes se enorgullecen de sus automóviles, de sus viajes, de sus lujos, de toda la superficialidad que el sistema brinda a destajo para tapar los orificios que produce su propia vacuidad. Otros resucitan antiguos fantasmas, reinventan viejas mitologías, otros a la religión y al dios cuyo cadáver aún flota en la absinta decimonónica. Pero hay un sólo recurso que merece unas palabras: la creación.
En mi opinión la vida no tiene sentido[1]. Y ante semejante aserto no hay ninguna salida ya que la muerte no es tampoco una respuesta. Oscura paradoja. Como decía Cioran “sólo se suicidan los optimistas, los optimistas que ya no logran serlo. Los demás, no teniendo ninguna razón para vivir, ¿por qué la tendrían para morir?”. Pero curiosamente el sinsentido es de tal entidad que busca una manifestación con apariencia de sentido, que lo expone, lo desnuda, lo atraviesa. Y esa experiencia, ese abrazo al vacío es la creación[2]. Nada pone en evidencia la tragedia humana: que el dolor siga manifestándose, que la belleza y lo conmovedor esté engarzado a lo finito, a lo mortal, y no obstante sigue reproduciéndose. Esa tragedia sólo sigue siendo posible con la vida y su destino ineludible. La creación en sí misma lograr aguijonear lo vano de toda certidumbre. La creación es el más sabroso pan de la vida y de la humanidad. La creación que es sinónimo de amor y entrega, que sabiéndose inútil e intrascendente, es capaz de soportar el mareo ante el abismo. No hay lugar a dudas: la vida siempre engendra más vida. Sólo en la creación artística, social, humana, en la lucha interna y externa por proyectarla es posible superar el estancamiento. El pesimismo no debe ser capaz de desbordarnos porque sería negar la paradoja. La contradicción es la razón. El choque es su lema.
Sólo la actividad creadora merece unas palabras para admirarla porque nos pone contra nuestros propios cuerpos muertos. Y la mejor manera de perpetuarla es no sucumbir ante el odio. Odiar es rendirse, es huir, es someterse. Contra el odio se libra una lucha a muerte día tras día[3]. Porque el hombre no es bueno ni malo sino contradictorio[4]. Los pesimistas dicen que el mundo es una mierda para justificar su propia decadencia. No: el mundo es la mierda que hemos construido y no tenemos por qué convertirnos en sus moscas. Allí reside la paradoja y la tragedia, las melodías de ese canto que es épico: luchar por la vida aunque sepamos que vamos a morir.
[1] Dicho de otro modo, no creo que exista un sentido trascendente de la vida humana. También creo que el sentido personal es falso, aunque pueda resultar terapéuticamente recomendado encontrarlo (en eso se basa la logoterapia).
[2] Puede parecer incoherente, por eso hablo de una apariencia de sentido. Es más bien una manifestación de la vida, no un sentido. Darle el carácter de sentido sería contaminar la actividad creadora con el deseo de un fin, volverlo la excusa de un propósito aún mayor, reduciendo sus potencialidades. No quiero aludir con ello a la vieja postura del "arte por el arte" sino al deseo de desligarlo del desesperado afán de sentido (casi siempre utilitario) que limita a la hora de crear. Por otra parte el concepto de creación merece una aclaración que espero hacerla en otro texto.
[3] El odio es el hijo indeseado del dolor. Es el sentimiento terrible del rencor y la destrucción. Siempre es un sentimiento autodestructivo y que peregrina a diario hasta las puertas de nuestra ermita.
[4] El carácter contradictorio del hombre no obsta a que intentemos superar su faceta destructiva, que si bien no cederá en su totalidad (la perfección no es cualidad humana) si puede serlo en alto grado. No puede ser usada como excusa (como lo es la afirmación de que los hombres son malos por naturaleza) para continuar con formas inhumanas y destructivas de relacionarnos. Tampoco para eludir una discusión sobre el hombre y su “naturaleza”.
viernes, 24 de noviembre de 2006
El enano
Nota: Este cuento lo escribí hace unos siete años. Con él obtuve el segundo lugar en un concurso de cuentos organizado por la Dirección de Servicios Estudiantiles de la Universidad de Concepción el año 2003.
Cuando se bajó la vieja que iba en el primer asiento, el chofer subió el volumen de la radio. Una cumbia pegajosa invadió todo el microbús. Entonces el enano no resistió más. No bastaba mirarla por el espejo del chofer, tenía que asomarse a verla de frente, por lo que se paró sobre el asiento y con los brazos apoyados en el respaldo llamó a la muchacha que iba sentada dos puestos mas atrás. Eran los únicos pasajeros que quedaban.
- Ven, ven un ratito. Te voy a dar algo.
La joven sonrojada ante el llamado no atinó a nada. Permaneció un momento mas en su asiento, pero cuando el enano hizo un ademán de bajarse del asiento y dirigirse hacia ella, quiso ir hacia donde estaba el chofer, pero el enano rápidamente se interpuso en su camino abriendo sus brazos.
- ¡Adonde quiere ir, mi reina!
La muchacha atemorizada corrió hacia la puerta trasera del autobús y tocó el timbre para avisar al chofer, pero éste entonando sus cumbias no le oyó.
- ¡La puerta!- gritó mientras golpeaba la puerta con las manos.
El chofer entonces bajó el volumen de la radio y frenó violentamente. El enano rodó por el pasillo del autobús, pero al instante se puso de pie y corrió tras la joven, la que de un salto bajó del vehículo. El autobús partió de pronto y el enano decidido se lanzó por la puerta, como un verdadero superman, golpeándose fuertemente al caer contra el pavimento.
La muchacha que escapaba corriendo escuchó el impacto y se detuvo. Al observar un bulto botado en la calle se acercó y vio al enano agonizando que gemía como si tratara de decir algo. Con temor lentamente se aproximó más aun y se arrodilló junto a él. El enano con dificultad movió su cabeza destruida para mirar el rostro de ella que apenas se notaba por su largo cabello, sus piernas desnudas, su minifalda que al arrodillarse dejaba ver mucho mas que las rodillas. Con esfuerzo estiró su corto brazo hacia ella, la que creía que él le daría la mano. Sin embargo, la mano del enano no pudo resistir la tentación escondida entre esas piernas, y la muchacha gritó, viéndolo morir cuando su cara parecía soltar una sonrisa.
sábado, 30 de septiembre de 2006
Campaña por la Inutilidad
La Vanguardia Antiutilitarista por el Goce, la Ociosidad y la Subversión (V.A.G.O.S.) de la cuál soy el vocero, por decisión “unánime” de su consejo, cuyo único integrante aún vivo soy yo (los demás cayeron en combate), ha decidido emprender una escalada violenta contra el sistema, que ha agudizado su marca mercantilista inundando lo humano y lo divino. Esta escalada, que para atrapar la atención de los moderados también hemos llamado “Campaña por la inutilidad” , espera que quienes estén hartos del mercantilismo, la deshumanización y el pesimismo de diversos sectores interesados y compensados que le hacen el juego a los monopolios de chupasangres que nos chantajean, se sumen al esfuerzo de nuestro grupo para demoler desde sus cimientos este sistema.
Este sistema profita de una cultura del trabajo o más bien, de una cultura de “trabajólicos”, siguiendo las viejas enseñanzas protestantes del culto al trabajo (léase de Max Weber “La ética protestante y el espíritu de capitalismo”) cuyas consecuencias malignas se manifiestan en pérdida de vida familiar, de momento de descanso, esparcimiento y reflexión, de tiempo para amar y regalonear. Ante ello predicamos la realización consciente y revolucionaria de actos inútiles, gestos disarmónicos destinados a interrumpir, aunque sea por momentos, la corriente del mercado que arrastra todo y a todos. Por actos inútiles entendemos aquellos gestos o comportamientos que no persiguen un fin mercantil o utilitario directo, eso es, que no se hacen por plata o para obtener una retribución en bienes o servicios. Entendemos que aún tras gestos en principios gratuitos finalmente el donante o voluntario recibe una satisfacción o retribución, una compensación sicológica, un aminoramiento de su sentimiento de culpa u otros modos de autosatisfacción, y que eso puede ser visto por los pesimistas como otra faceta del mercantilismo (podrían pensar, por ejemplo, que a través de esos medios se evita una visita al psicólogo, y eso es plata a fin de cuenta). Sin embargo, los que acá destacamos son aquellos actos que nacen sin mayor planificación y fuera de toda labor de propaganda mediática (cuantas campañas “voluntarias” no pasan de ser burdos lavados de imagen) ya que nuestra rebeldía pasa precisamente por escapar a la desesperada necesidad de sentido o utilidad, por lo que especialmente rehuimos ser parte de la cadena productiva (que es lo que pretende hoy darle sentido a todas las cosas, y también al ser humano: sólo valemos por lo que producimos).
Basta con estas palabras para echar a andar esta campaña. Porque, conviene aclarar, además de ser un grupo antiutilitario somos reacios al pseudointelectualismo. No se tome esto a mal, no queremos en esto parecernos a los neoliberales que alimentan con su antiintelectualismo sus facetas “simpaticonas” y populistas. Es más bien un rechazo a la teorización vacua. En otras palabras, leemos, tomamos algo de aquí y de allá, trazamos algunas líneas y seguimos, no nos quedamos pegados, somos inútiles ante y para todo. Pensamos ( quizá es un consuelo) como Neruda “Libro, cuando te cierro / abro la vida...” (si, es contradictorio que nos apartemos de los libros citándolos, pero asumimos de antemano esas contradicciones pues son ellas las que nos impulsan a ser cada día más inútiles, más contradictorios. Walt Whitman decía: “¿Que yo me contradigo?./ Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?/ (Yo soy inmenso, contengo multitudes.)”).
Ya, me aparte del punto central por hablar huevadas (mis compañeros vendrán a penarme por esto). Para finalizar, y a modo de ejemplo, incitamos a realizar actos como los siguientes:
- Abrazar a la / el primero que se cruce en el camino
- Dar un beso a nuestros seres queridos antes de cada comida
- Escribir un poema
- Caminar para atrás para llegar más rápido
- Sentarse en una banca de una plaza esperando la noche
- Amar, en todos los sentidos, en todas direcciones
- Tomar un microbús cualquiera sin importar el recorrido ni su destino
- Creer en Dios
- Plantar un libro, escribir un hijo, tener un árbol
- Mirar horas y horas a través de las ventanas.
- Dárselas de filosofo en estado de ebriedad
- Escribir en un blog
- Dar las gracias, saludar afectuosamente
- Calentar la sopa y no tomársela
- No creer en Dios
- Apagar la tele antes que ella lo apague a uno
- Dar una patada en el culo a los tontos graves (autopatada en su caso)
¡¡VIVA LA REVOLUCION DE LOS INÚTILES!!
martes, 19 de septiembre de 2006
Patéticos Amaneceres
Nueva versión de mi página "Patéticos Amaneceres"
Estos poemas los escribí entre los años 2000 y 2005. No están unidos temáticamente, son poemas dispersos, simples lagunas de introspección sin mayores pretensiones. Lo une un método quizá, una búsqueda común. Pero nada más.
No son, pues, más que testimonios. Son la historia fragmentada de un proceso. Una historia balbuceada por el condenado, casi una confesión. Un juicio en que el Inquisidor impuso sus penas apenas comenzada: gran parte del proceso es tan sólo un simulacro.
Las audiencias nocturnas (inútil lugar de la defensa) se prolongan por años. El martillo de cierre es un rayo de luz, dónde los amaneceres atestiguan el fracaso.
Una falsa oscuridad atraviesa estos trece poemas. Desnudarse es un acto de valentía doloroso y siniestro. Volcar la mirada hacia el horror de los absurdos, de miserias y torpezas, aquello en lo que precisamente no deseamos reparar. Por eso quizá la noche, donde la vergüenza cede. Pero cuando comienza un nuevo día......
lunes, 19 de junio de 2006
Bajo la dictadura de lo real
Si vivir fuera caminar por un sendero recto, sería muy simple saber si vamos bien o mal, si estamos arriba o abajo en el camino, si hay alguien mejor encaminado que nosotros o peor.
Muchas veces vivimos en esa ficción, pero inmediatamente la vida nos enrostra el orgullo y caemos inevitablemente.
Vivimos en la miseria porque de algún modo la necesitamos. La miseria de nuestro ego, nuestros orgullos y envidias, de nuestra autoestima y sus altos y bajos, de odios, miedos y rencores. Algunos realistas y pesimistas señalan que dichos atributos serían esenciales en el hombre y que lejos de evitar esos sentimientos debemos aceptarlos e incluso construir nuestras relaciones basados en ellos. No comparto esas apreciaciones. Si bien el ser miserable se nos presenta a diario en el vivir, su constatación no puede ser pábulo para defenderlo. Es como constatar que todos los días se mata gente y ante ello no nos quedara más que despenalizar el homicidio. Creo que el ser humano no es un ser completo, es devenir, es cambio, no es un ser creado y por ende esas miserias siempre pueden ceder, no al nivel de la perfección pero si al de una mejor convivencia. Y necesitamos de la miseria en cuanto motiva al cambio, lo echa a andar, como a aquella ratita que gira y gira en la rueda de su propio mundo.
Muchas de nuestras miseria nacen del temor. Estamos permanentemente construyendo y reconstruyendo nuestra red de emociones, somos arañas tejiendo y destejiendo nuestro entorno, tratando de asimilarlo, buscando muchas vanamente mundos completos en religiones, sueños o ideologías. Somos incluso capaces de aceptar lo peor con tal que no se nos destroce el mundo. Religiones e ideologías totalitarias apoyadas en postulados patriarcales y restauradoras son ejemplos extremos de esa necesidad de salvación. Necesitamos un piso, una mentira, una fuga, una esperanza. Somos capaces de existir bajo la dictadura de lo real con tal de asirnos a algo. Lo lamentable de todo esto que en este juego del ego, de poseer, de desear y odiar, lastimamos y nos lastimamos. El afán de discriminar, castigar, eliminar o despreciar a otro ser humano nace frecuentemente de la necesidad de autoafirmación, de sentirnos seguros aunque el suelo sean las miserias, al construir nuestro yo indefectiblemente personalizamos lo que odiamos de nosotros o lo que no queremos ver en otros y queremos hacerlos desaparecer.
La realidad no existe para mi, lo que llamamos realidad no es más que aquello que percibimos. Es decir, es constatación de la subjetividad. Por ende, hay una enorme responsabilidad en la manera que construimos la realidad porque está hecha de nuestro lenguaje, de nuestra manera de relacionarnos. No hay nada fuera de nosotros que nos obligue, nada absoluto que nos condene a ser de tal o cual manera.. La realidad ha servido de excusa para defender injusticias, guerras, sufrimientos. Lo Absoluto nos enajena, pues en su defensa somos capaces de muchas contrariedades como matar en nombre de la vida. Si entendemos que lo real es una construcción personal y social basada en la manera de relacionarnos, siempre habrá una posibilidad del error, de aceptar nuevas visiones, de tolerar. Porque más que observadores de ella somos participantes y no dueños de la verdad, esto es, de lo absoluto. Creo que esta perspectiva es la que posibilita de mejor manera la vida en sociedad.
Quizá podría rebatirse que al sostener esto igual me hago parte de una visión absolutista cayendo en el mismo juego de lo que denuncio. Sin embargo, más que poner acento en los fundamentos empíricos o pretender la verdad de lo sostenido me centro en las consecuencias de esta manera de ver y creo que ellas dicen relación con aquellos valores sobre los cuales se erige la sociedad humana como la tolerancia, la libertad y la solidaridad.
miércoles, 31 de mayo de 2006
Autumnalia
Las hojas caen con el ritmo de una marcha acallada por el rumor de los muertos. Sus colores son los restos del astro derrocado, que ha dejado su calor durmiendo en nuestros cuerpos, calor que no queremos despertar, como aquel secreto que no osamos descubrir para no acabar de desearlo.
Por cada hoja que me roza pido por ti. Deseo para ti el mar abierto, la tierra rota, mis cenizas esparcidas, una lágrima como flor en el pozo de tus ojos, la sangre dulce para trazarla en los contornos de la noche en que moramos.
Rezo bajo el árbol manco de la tempestad, menciono sus tres nombres, sus cuatro almas, sus cinco soles, y amarro en su única rama mis sueños y esperanzas. Es el rito de la desnudez en la estación olvidada.
Gris y sueño, amor y lividez, estamos juntos, tan desamparados......
Las nubes ciñen el viento a sus raíces . La promesa regresa una y otra vez a su estanque: la manda que hicimos junto al fuego, su moneda brilla en el fondo del abismo..
Oh, amor, el sol ha muerto....
Abrázame, llevo el luto dentro de mis venas, y tus manos juntas pueden abrirle el cielo.
domingo, 23 de abril de 2006
Tierras del Encanto
“Los caminos hacia las tierras del Encanto están hechos de lágrimas” le dijo su maestro. Sin embargo, al oír esas palabras aquella tarde en que se despidió de él, embriagado de ímpetu juvenil y ansioso de aventuras, les restó importancia. Esa tarde besó por última vez a la pequeña Aku, su flor predilecta, una breve mezcla de suave cariño y ardor adolescente. “Te esperaré” le dijo mientras levantaba su vestido en señal de despedida como los hacen las de su pueblo.
Las primeras curvas no fueron problema. El camino hacia el hogar de Mu, su tierra ancestral, al que su maestro llamaba “la tierra del Encanto” nacía a poca distancia del pueblo y era serpenteante en su inicio. Colinas adornadas de margaritas, dalias y rosas daban a sus caminantes un baño de aromas deliciosos. Era irresistible tenderse en el pasto y dejarse llevar por esa extraña mezcla. “Una mujer y la combinación sería perfecta” pensó mientras se hería al tomar una rosa.
Pasaron varios días y el placer inicial dio paso al tedio. Estaba cansado del monótono paisaje, muy de vez en cuando invadido por un ajolote que sacaba su cabeza del agua de las lagunas cercanas. “Ellos deben divertirse más” se decía el caminante con un dejo de tristeza.
Al séptimo día ocurrió algo muy especial. Una procesión venía desde lejos en dirección suya. Todos su integrantes venían vestidos de negro. Encabezaba el grupo una sacerdotisa que llevaba una gran cruz invertida en su manos en cuya cúspide estaba posado un cuervo.
Al llegar frente al caminante se detuvieron. La sacerdotisa le pregunto:
- ¿A dónde vas?
- A la Tierra del Encanto – respondió el joven
- Bah, criatura. ¿No ves que te han engañado? Esa tierra no está hacia donde caminas sino está en tu pueblo. Es el habitáculo de tu amante aquello que buscas. Quién te aconsejó lo hizo únicamente para alejarte de ella.
El muchacho permaneció turbado un momento. La sacerdotisa viendo germinar la desconfianza en él, le aconsejó:
- Hijo, piensa en ti. Nada más absurdo que dejar todo por una fantasía. Allí, junto a tu casa está tu felicidad. Míranos, fuimos en busca de Mu y terminamos marcados por la Muerte. Vuelve, toma a tu novia por esposa y funda tu clan. Lo demás es sólo dolor.
La oscura caravana retomó el pasó y se alejó pronto en dirección al pueblo. Las flores morían quemadas bajo el sordo sonido del tambor mortuorio. Absorto en grises pensamientos, el caminante siguió su marcha.
Al día siguiente llegó a la entrada de un espeso bosque de aspecto siniestro: inmensos árboles de hojas oscuras, con ramas que parecían negros brazos que luego se hundían en el follaje, interminables cantos de chucaos, chotacabras y otras aves que desconocía; crujidos de ramas semejando pasos; el cielo tapizado de ramas que apenas daban espacio a los rayos de luz. Siguió con miedo la marcha, entre los matorrales y la penumbra boscosa. Dormía por breves momentos para avanzar lo más posible. Cuando contaba ya cinco días caminando en el bosque se encontró con una caverna que parecía hundirse en la tierra. Era lo que buscaba: la entrada que lo conduciría a Mu. Frente a ella había una fuente de agua cristalina hacia la que se dirigió. Bebió con placer el agua fresca, pero tras el último sorbo vio reflejado en el agua algo aterrador: seres oscuros mataba a los habitantes de su pueblo y quemaban casas y sembradíos. Un chucao se poso junto a él en la fuente haciéndolo volver en sí. Decidió regresar inmediatamente.
Días después estaba en su pueblo. El paisaje era desolador. Donde antes se levantaban casas y plantas una mancha negra era lo que quedaba. La cruz invertida en el centro le daba un aspecto macabro. El cuervo sobre ella graznó al verlo. A poco caminar se encontró con el cadáver mutilado de su maestro. Corrió entonces hacía donde debía estar la casa de Aku. En medio del humo la divisó y apenas pudo la abrazó. Estaba herida fatalmente.
- Te esperado tanto. Los días parecieron años. Ayer, ayer....
- Ayer llegaron. Lo sé- respondió
- Te buscaba. Creían que ya habías regresado de Mu juntos a los sabios montado en sus naves de estrella. Te querían enfrentar. Enfurecidos al saber que no estabas nos atacaron.- Se calló un momento, lo miró a los ojos y prosiguió.
- El maestro te dejó un mensaje. Dijo que en el fondo de tus recuerdos siempre habitaría y que cuando lo quisieras te daría consejos. Que sólo la llama de Mu y sus sabios podían salvarnos definitivamente. Lo que hagas ahora será en vano si no llegas allá. Nuestras almas te esperarán, en las entrañas de la tierra. La mía arderá allí, como un sol de esmeralda esperando ascender.....
Apenas dicha la última palabra falleció. Su amante la dejó en el suelo, armó una fogata y quemó su cuerpo según la costumbre de su país. Emprendió luego el viaje final a las tierras del Encanto, donde esperaba limpiar su lágrimas y regresar con su pueblo dispuesto a vencer a la Muerte.
viernes, 10 de marzo de 2006
Definición
martes, 28 de febrero de 2006
Mystic Queen
Riding in her limousine
Over hills and dales 'til morning...
If you like I'll take you there
Find some colours you can wear
Colour that you've only seen while sleeping."
(Camel, 1973)
No estábamos mirando el cielo sin esperar la recompensa: una dulzura trágica, un recuerdo soñado, un abrazo camino de la soledad, la lluvia nuevamente. En la puerta de los colores, el gris destiló su sangre ácida hasta el mar. El dolor entonces cantó para los dos. Me besaste ardiendo, el llanto nos estremecía y el delirio zozobraba en este amor. Al final, estaba el ancla entumecida, congelada deseándonos llevar al comienzo del abismo, porque desde allí habíamos zarpamos. Vimos entonces llegar la mañana, torpe, hecha trizas, tímida como una flor en la ciudad arrasada. En el puerto esperaba su limosina de luces arcoiris, tu vestido de rosas heridas, y quise tu destino, tu camino y la muerte.
jueves, 23 de febrero de 2006
Camel, "The Snow Goose"

Uno de los discos más hermosos que he oído últimamente. No escucho frecuentemente rock progresivo pero de repente por curiosidad averiguo sobre algunas bandas del estilo y en particular ésta me fascinó. Llegué a Camel porque Mikael Åkerfeldt, el vocalista de Opeth, señaló en una entrevista influencias de algunas bandas progresivas en su música, entre otros, de Camel. Se trata de un grupo británico que inició su trabajo allá por los setentas y que sigue plenamente activo hasta hoy. "The Snow Goose" es uno de sus trabajos más reconocidos y está basado en la novela homónima de Paul Gallico, sobre la historia de Rhayader, un hombre jorobado y deforme que habita un viejo faro en Inglaterra y que se dedica al cuidado de las aves de los pantanos cercanos. Vive en absoluta soledad, dado el rechazo de la gente del pueblo, hasta que conoce a Fritha, una niña quien le lleva un ganso herido para que lo cuide (el ganso de las nieves es una especie de ave migratoria). Comienza entonces una hermosa amistad y una historia emocionante.
El disco se divide en breves temas que retratan los pasajes y personajes más destacados de la novela, de manera que va narrando musicalmente hasta el final de la obra. Un disco altamente recomendable de una de las más importantes bandas de rock progresivo.
Mas información en español sobre Camel:
- http://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Bandas/camel.html
- http://www.alohacriticon.com/alohapoprock/
miércoles, 1 de febrero de 2006
Vive rápido, muere joven
Leía en el diario a un punk comentar tras la muerte de un sujeto en una tocata en Hualpén que los punkies mueren jóvenes. No es una destino tan malo. Pensándolo bien, con el tiempo muchos terminaremos convirtiéndonos en tipos patéticos, amarrados por un sinfín de deberes, achacándole al tiempo nuestras limitaciones, sobrepasados por miles de amarras que nos convierten en correctos ciudadanos de una sociedad de mierda. Pues ¿quién se atreve a seguir sus ímpetus hasta el fin y cumplir lo dicho por Neil Young “mejor arder que consumirse lentamente”?
¿Ideas de un romanticismo barato, dignas de un rockstar de mala muerte aferrado a su último trago antes de caer en el delirium tremens? No: de un sujeto que va por el camino de lo correcto pensando en lo incorrecto, como muchos, con cierta inclinación masoquista y, tal vez, algo egocéntrico.
Si quisiera seguir esas ideas, me quedaría poco tiempo.... y no he vivido tan rápido. Bueno, estos último años un poco, pero a lo mejor siguiendo a las ratas que viviendo más aceleradamente sobreviven más años, termine como algunos de mi familia, viviendo 80 y más años. Mala hierba....
Una vez soñé que moriría a los 27 años. En cierta época pensé que más que una profecía era una orden: debía matarme a dicha edad. Pero creo que si me lo fijara como meta y comenzara a despedirme de mi familia y amigos me sucedería algo parecido a Glen Benton, que gritó a los cuatro vientos que se mataría a los 33 años (la edad de muerte de su odiado Jesús) y al final no cumplió. Bueno, para quienes disfrutan de Deicide, no fue tan malo (¿y quién disfruta de mi? )
También me plantea un conflicto lo de dejar un cadáver bonito. Tendría que someterme a varias operaciones de cirugía plástica antes de morir para así ser un poco bonito, de lo contrario no podría seguir al pie de la letra lo que dice la frase. Y el dinero para las cirugías, el tiempo y trabajo para juntarla...¡pfff!, se me pasaría la vida en ello.
La verdad es mejor dejar al destino, si es que existe, que haga su trabajo: la muerte, desde que nacemos, ya está haciendo lo suyo.
viernes, 28 de octubre de 2005
Diálocos: la magia de leer
Por ejemplo, últimamente he presenciado las siguientes relaciones, quizá algunas descabelladas, pero en fin:
I).En un posteo dejado en este blog que titulé “Leyendo Poesía” expresé que “la poesía exige el silencio y ya sólo ese silencio es difícil en un mundo de bullicio. Es un silencio interior, un volcamiento sensorial hacia el planteamiento poético en afán de aprehender lo que va “mas allá de las palabras” que es lo esencial de la poesía en mi opinión, lo no expresado, lo sugerido con los versos”. Pues bien, lo anterior lo escribí sin haber leído antes el discurso de incorporación a la Academia Chilena de la Lengua de Miguel Arteche, donde con mucho más claridad y tino expresa: “Hemos perdido el silencio. El hombre de nuestros días ya no sabe estar en silencio. Y he aquí, entonces, que se producen las fugas. El hombre sale del planeta y se prepara a iniciar la conquista de su satélite y de los otros puntos avanzados del sistema solar: quiere desaparecer en el espacio cósmico, o buscar algo que se le ha perdido, o iniciar el duelo prometeico con la divinidad. El hombre en fuga, obsesionado por lo sensacional, rechaza la poesía y la oración” (1)
II).En un libro de Jacques Sadoul llamado “El gran arte de la alquimia”, cuya primera edición en español es de 1977, hace un breve repaso de la historia de aquel arte. Al tratar de la alquimia egipcia y alejandrina hace referencia a la famosa “Tabla de Esmeralda” de Hermes Trismegisto señalando: “ En esta Tabla de Esmeralda hallamos los dos grandes principios de la filosofía hermética, a saber, la unidad de la materia (todas las cosas han nacido, por adaptación, de esta cosa única), lo que es un concepto científico que sólo nuestro siglo ha conseguido demostrar, y, por otro lado, la unión del microcosmos (es decir, el hombre) con el macrocosmos (es decir, el Universo), que viene indicada en la frase “Lo que está arriba es igual a lo que está abajo”. Esta doctrina metafísica es el fundamento de la astrología, así como de la alquimia, pero no es admitida por la ciencia moderna, al menos en su actual de progreso”. Sin embargo, al parecer este último principio ha encontrado respaldo en la ciencia actual. Asi Arteche en su conferencia “Algo sobre el arte de la Poesía” (2) comenta: “ Los físicos, que son personas que aman la poesía dicen que “el experimentador no solo observa un hecho, sino que lo altera por el sólo hecho de observarlo”. Un físico, Wheeler, agrega que “debemos reemplazar el término observador por el de participantes” Agreguemos: no miramos el mundo, participamos de él. No estamos solos. Los que creen que están solos no saben que “los que nos rodea, valga la paradoja, somos nosotros”. El microcosmos es lo mismo que el macrocosmos. Esto es lo que plantean los físicos (....) y es mas o menos, lo que le ocurre al poeta. El poeta está ligado a todos, y el poema, además de ser un puente, es otro pequeño mundo que existe porque esta unido con el mundo” Encuentro además en esto cierta correspondencia con cuestiones planteada en “El retorno de los brujos” y algunos ensayos de Mircea Eliade sobre la alquimia. Debo reconocer que la alquimia es un tema que me atrae pero no he podido dedicar el tiempo necesario para investigar con acuciosidad. Me atrae más que la técnica la concepción humana, el alcance espiritual de esta conversión que no es solamente la de metales simples en oro, sino la del hombre en un espíritu superior. Los orígenes de la alquimia entroncan con formas de pensamiento antiquísimo que esconden a su vez aspectos significativos de la mente, del alma del hombre. En este sentido me interesaría leer “Psicología y Alquimia” de C.G. Jung y “Herreros y alquimistas” de Mircea Eliade. Tarea pendiente.
III).En el ensayo de Armando Uribe denominado “El secreto de la poesía” desarrolla la tesis de que la poesía auténtica es un medio entre el inconsciente del poeta (incluyendo el colectivo) y el objeto escrito y oral que es el poema. Para ello hace un repaso breve sobre el tema tratado desde la antigüedad y llega a afirmar que la proporción en que lo inconsciente se presenta sirve para distinguir la buena de la mala poesía. Agrega que la propia técnica del verso es lo que introduce en la forma de poema lo inconsciente reprimido y primordial. De nuevo Arteche afirma, a su vez, que “ del sueño o profundidad de los sueños viene el poema, aunque el poeta no lo sepa; o del oficio, que es lo que permite al poeta terminar su poema definitivo, no importa cuantos cabos sueltos haya anudado. De allí, de esa profundidad, vienen las formas. El poema trae ya su forma; llega viable con su forma; y la peor equivocación que el poeta puede cometer es equivocar la forma, esto es, cambiar la forma que a él venía”(3). Por último, una anécdota que cuenta Teillier sobre Saint- Pol Roux, que colocaba un letrero que decía “el poeta trabaja” cuando se iba a dormir (4)
IV). Jorge Teillier afirmaba que “La poesía actualmente es un acto de rebelión, porque escribir es antiutilitario y, por tanto, antiburgués. Por algo se considera locos a los poetas”. Esto, si no me equivoco, lo leí en “Conversaciones con Jorge Teillier” de Carlos Olivares. (o quizá en un libro que recopilaba entrevistas al poeta titulado “Entrevistas con Jorge Teillier”, no estoy seguro) Leyendo el prólogo de “Elegías” de José Domingo Gómez Rojas, reeditado por la Universidad de Concepción en su serie “Cuadernos Atenea”, en el prólogo Mario Rodriguez nos remite a Michel Foucault y su libro “Vigilar y castigar” donde reflexiona sobre el por qué se sitúan en una misma línea la inutilidad del loco y del poeta dentro del proceso modernizador capitalista, por tratarse “de cuerpos indóciles, improductivos en la eficacia de sus movimientos y en la economía de su organización interna”.Una aclaración: llegué a Domingo Gómez Rojas porque tal es el nombre de la editorial del Taller Literario de Trabajadores “Mano de Obra”, taller en el que participé un par de años (dejé de participar porque de trabajador no tengo nada, si que apenas encuentre pega volveré, si es que me readmiten y becan por supuesto) Un día revisando la Biblioteca de Hualpén me encontré con las Elegías y no pude menos que seguir mi curiosidad. Nota aparte merece la vida y obra de este poeta chileno casi olvidado, aplastado literalmente por las más espurias armas del sistema. Sin embargo, su poesía sobrevivió a las miserias a que fue sometido siendo su voz un signo imborrable de consecuencia.
V). Giacomo Leopardi: Ha sido nombrado en varios de los últimos textos que he leído. Por ejemplo, J.A. Ramos Sucre destacaba en una de sus cartas que lo compararan con este poeta italiano. Por otra parte, en “La Invención de Chile”, libro que recopila cuentos relatos, poemas y notas sobre Chile de grandes autores dela literatura universal que jamás visitaron nuestro país (cuya edición, dicho sea de paso, correspondió a Armando Roa Vial y a Jorge Teillier), aparece una corta nota de Leopardi en que se refiere brevemente a estas tierras. Una verdadera invitación a leer algo más de Leopardi de lo que resumen las enciclopedias.
VI). Una relación algo antojadiza: Cuando leí “Miserere” de J.D. Gómez Rojas (uno de sus poemas más conocido, recogido en varias antologías), sus versos finales (“Y quizá la muerte que nos hiere /también tendrá su muerte. ¡Miserere!”) inmediatamente me recordó a los “Mitos de Cthulhu” de H.P. Lovecraft en su famoso pareado que tendría su origen en el Necronomicón : “Que no hay muerto que yazga eternamente, y con ciertos eones puede morir la muerte”.
VII). Los compañeros del Taller Literario me manifestaron que estas “relaciones mágicas” entre textos llevado por distintos asistente en la sesiones era algo que solía presentarse con determinada frecuencia. En cierta ocasión uno de los reunidos mencionó a Dylan Thomas preguntando si alguien sabía o tenía algo de él y justo en ese momento tenía en mi mochila la “Poesía Entera” de Eduardo Anguita en cuyo prólogo hay una breve cita al poeta inglés.
VIII). En otra sesión, el poeta Omar del Valle leyó en una sesión del taller un artículo de la Revista de Libros de El Mercurio sobre una chilena que fue una verdadera mecenas de importantes artistas en Francia a comienzos del siglo XX. No recuerdo su nombre, pero me acordé de ese artículo a propósito del libro “La invención de Chile” antes citado en que aparece un relato del poeta francés Blaise Cendrars titulado “El santo desconocido” que trata (sin nombrarlo directamente) del conocido Fray Andresito, de cuya historia habría tomado conocimiento de “sus hermosas amigas chilenas” entre las que debe estar aquella dama que lo apoyó precisamente, como señalaba el artículo del diario, durante algún tiempo.
IX). Michel Foucault: Nunca he leído algo de él salvo citas y notas, pero en tres textos sucesivos he encontrado referencias a libros de este autor: en “Chile Actual: Anatomía de un mito” de Tomás Moulian, que estoy empezando a leer; un artículo de María Nieves Alonso sobre Teillier (creo que en Atenea) y en el mencionado prólogo en la nueva edición de las Elegías de J.D. Gómez Rojas. Una invitación a leerlo, como a Georges Bataille y otros autores que tengo pendientes.
Cada lectura abre más espacios de lectura. No creo que un buen lector deba quedar satisfecho con un libro. Si el libro es atrayente y el lector curioso e interesado en el tema o autor, no se saciara con lo leído y buscará más. Además que las referencias a otros textos y autores abren el apetito por esas obras. Una de las cosas que me duele es no ser constante y sistemático en mis lecturas. Diversas razones: mis estudios, mis deberes, falta de dinero para comprar libros, pero también mi desidia. De repente no soy constante, no persisto lo suficiente. Debo reconocer que soy flojo, pero la fuerza de las circunstancias, a lo mejor los años y cierta madurez, me están obligando a salir de la abulia. No pretendo, por cierto, volverme sabio o convertirme en ratón de biblioteca ni adoptar poses seudointelectualoides. La real sabiduría y amor está fuera de los libros, no cabe duda. Pero eso no quita que los libros sean parte importante de mi manera de vivir, no son mi vida pero me ayudan, como tantas otras cosas, a sobrellevar su faceta menos encantadora.
(1)Publicado en Revista Ercilla, 15 de Julio de 1964.
(2)(3)Conferencia dictada en el Ateneo de Santiago, 1994.
(4)Espejismo y realidades de la poesía chilena actual. En Plan, Santiago, Nº27 (31 de julio de 1968).